¿Sueñan los humanos con libertades eléctricas?

Boletín 19 de junio. Fuera el sayo y venga el ensayo. Mi libertad de expresión y otros animales digitales

La ciencia ficción lleva más de un siglo especulando con los derechos futuros de las máquinas pensantes. Mary Shelley concibió a su criatura deseando hablar con su creador, un doctor bastante cerrado de mente, Asimov condenó a sus robots a las tres leyes de una perpetua servidumbre al humano, y Daxton R. (Chip) Stewart se pregunta si los androides sueñan con su libertad de expresión eléctrica.

Pero lo curioso es que somos nosotros quienes llevamos ahora más de diez años librando una terrible batalla por nuestra propia libertad de expresión contra la máquina que creamos pensando que democratizaría la comunicación. Del papel liberador de las redes sociales durante la primavera árabe, y los nuevos activistas que venían a liberar nuestras democracias de opacidad, hemos pasado rápidamente al otoño de la censura y la cancelación. ¿Nos enfrentamos a un largo invierno de la comunicación digital?

Hace solo una década, las plataformas se presentaban como el lugar para la libre expresión sin restricciones: "El ala de la libertad de expresión del partido por la libertad de expresión" (Twitter), "los valedores de la sagrada Primera Enmienda de la Constitución Americana" (Zuckerberg). La pandemia ha sido la excusa perfecta para acabar con esos devaneos.

En el contexto de una emergencia de salud pública mundial, Facebook, Twitter y Google comenzaron a eliminar publicaciones que contenían información engañosa sobre el coronavirus. Las elecciones presidenciales en EE.UU. las empujó aún más hacia la verificación de hechos. En la primavera de 2020, Twitter comenzó a aplicar etiquetas de advertencia a la cuenta de Donald Trump, y en el verano todas las plataformas hacían gala de sus esfuerzos proactivos contra la desinformación electoral.

Diez años después, Twitter y Facebook hacen leña del árbol caído censurando al expresidente.

Un artículo reciente publicado por una estudiante de doctorado de la Facultad de Derecho de Harvard, sostiene que la pandemia ha puesto en evidencia el vacío de las afirmaciones de las plataformas de redes sociales sobre el absolutismo de la libertad de expresión al estilo americano. Es hora de reconocer que:

La Primera Enmienda, el enfoque que ha dominado la comunicación en línea durante los primeros años de Internet, ya no se sostiene. Las plataformas están ahora ya firmemente instaladas en el negocio de equilibrar los intereses sociales.

Que las plataformas “equilibren los intereses sociales” da mucho qué pensar, sobre todo cuando Freedom House constata que, por décimo año consecutivo, los usuarios de la red hemos experimentado un deterioro generalizado de nuestros derechos que está contribuyendo a una crisis más amplia de la democracia en todo el mundo.

Desde el próximo 1 de julio, Twitter pierde en India la protección de "intermediario" que se confería a las plataformas, y a partir de ahora tendrá que responder de cada "tuit". No cuesta mucho anticipar que la plataforma será incluso más proactiva en la eliminación de material que pueda comprometerla. ¿Y quién se ocupará de defender los derechos del pobre usuario con algunos centenares de seguidores cuya cuenta es cancelada, por si las moscas?

Mientras tanto los políticos de Florida intentan asegurar con una ley muy discutible que los políticos no puedan ser censurados en las plataformas, porque quizás es esto es lo que realmente importa a los políticos, SUS libertades.

Y de esto hemos hablado este último mes en #LosViernesFuturos

  • Libertad de expresión en las redes con Borja Adsuara, que nos ofreció un sugerente resumen del “estado del arte”, una motivadora defensa del “estado de derecho”, y nos dejó algunas “perlas”

  • Cambio climático, geoingenieria, tecnocracia, la ciencia ficción y el futuro, a propósito de la obra de Kim Stanley Robinson “El Ministerio del Futuro”, inspirados por el estimulante debate que tuvo lugar la primera quincena del mes pasado, promovido por el blog The Crooked Timber.

  • Neurociencia, Consciencia y Volcado de Memorias para darle unas vueltas a la filosofía de la mente; echándole unas gotas de emergentismo; y aderezándo el guiso con una gotas de Brain Machines Interfaces, organoides cerebrales, estado del proyecto Brain y avances pseudo-telepáticos pasando por Descartes y Mary Shelley.

  • Ciudades sí, ciudades no. No externalices tus sueños de futuro, mucho menos a una consultora de negocio. Te ofrecerá sueños enlatados irrealizables. Las smart cities no eran tan inteligentes, nuevos proyectos de ciudad y algunas cuestiones sobre su futuro en la Tierra... y más allá.

Señales desde la periferia

Algunas de las que han detectado nuestras antenas siderales

#ensayoficción del mes: La economía del Oso Polar

Firma Invitada: Nina Evans

Un relato de amor, intriga y especulación sobre la Libertad de Expresión de la aspirante a maestra de la ciencia ficción Nina Evans, ambientado en la ciudad de RETINA en el año 2120. Vivirás la persecución azuzada por el departamento de la neo-verdad hacia los disidentes de la Liga del Cisne Negro a través de la ultra-realidad.

SPOILER 🤫 :: En realidad todo lo que cuenta este cuento alguien muy admirado por los autores de este boletín ya lo dijo antes.

En la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida

-Marina Pineda. Federico García Lorca.